2004-2019
El paso del Hombre, Desfragmento de la Línea Recta y Desfragmentos de Humanidad
Tras años de investigación sobre la huella humana y la transformación del territorio, surge “Desfragmentos de Humanidad”, una serie que explora la fragmentación contemporánea desde una mirada emocional, social y simbólica.
Las obras parten de estructuras geométricas, tramas, mapas y líneas que recuerdan paisajes intervenidos, ciudades vistas desde la distancia o territorios divididos. La cuadrícula y la fragmentación se convierten aquí en metáfora de nuestra manera de habitar el mundo: organizada, acelerada y, a la vez, profundamente desconectada.
A través de capas de pintura, contrastes cromáticos y composiciones entre la abstracción y el paisaje, las piezas hablan de memoria, identidad y reconstrucción. Cada fragmento funciona como un pequeño vestigio de humanidad: restos de un territorio físico, emocional y vital en constante transformación.
2017-2019
Desfragmentos de Humanidad
En esta etapa, la línea recta y la geometría evolucionan hacia una representación más humana y emocional. Las estructuras fragmentadas dejan de ser únicamente mapas o huellas físicas para convertirse en símbolos de identidad, memoria y vulnerabilidad.
Las composiciones recuerdan ciudades, campos, tejidos urbanos y conexiones invisibles que se cruzan y se rompen constantemente. La pintura dialoga entre orden y caos, entre construcción y desgaste, mostrando una humanidad dividida pero todavía conectada por pequeños rastros de luz y equilibrio.
2009-2016
Desfragmento de la Línea Recta.
Con “Desfragmento de la Línea Recta” la investigación evoluciona hacia una mirada más conceptual sobre el territorio y la construcción humana. La línea recta —símbolo de orden, control y civilización— aparece fragmentada, desplazada o repetida hasta convertirse en una metáfora visual de nuestra forma de habitar el mundo.
Inspiradas en imágenes satelitales, mapas, carreteras, divisiones agrícolas y estructuras urbanas, las obras mezclan geometría y paisaje en composiciones donde la abstracción dialoga con referencias reconocibles. El territorio deja de ser únicamente naturaleza para transformarse en superficie organizada, medida y alterada por la acción humana.
La serie reflexiona sobre la tensión entre naturaleza y artificio, entre crecimiento y desgaste, mostrando paisajes que oscilan entre lo racional y lo emocional. Las líneas, cuadrículas y fragmentos construyen una cartografía simbólica de la huella humana contemporánea.
2004-2008
El paso del Hombre
A partir de 2004 comienzo una serie de obras abstractas y matéricas inspiradas en la relación entre el ser humano y la naturaleza. Bajo el título “El Paso del Hombre”, las piezas exploran la huella que dejamos sobre el territorio: marcas, rastros y transformaciones visibles e invisibles provocadas por nuestra presencia.
Las obras están construidas mediante fuertes texturas, superposiciones y contrastes cromáticos que evocan superficies erosionadas, mapas orgánicos y paisajes alterados. La materia adquiere un papel protagonista, convirtiéndose en memoria física del paso del tiempo y de la acción humana sobre el entorno.
Cada pieza funciona como un fragmento de paisaje emocional donde conviven lo natural y lo artificial, lo orgánico y lo intervenido. Más que representar lugares concretos, las obras buscan transmitir la sensación de transformación constante y la fragilidad del equilibrio entre humanidad y naturaleza.
